2 de noviembre de 2025 – ¡Nos vamos!
- Matthias Fröhlich

- 23 nov
- 2 Min. de lectura
Hoy era el día. Después de todos los meses de preparación, empaque, desprendimiento y organización, hoy sí que nos marchamos de Romanshorn.
Temprano el domingo por la mañana, nuestros colegas vinieron, junto con amigos y seres queridos que nos habían acompañado durante años. Fue una despedida tranquila pero emotiva. Sin grandes alborotos, sin grandes "¡Allá vamos!". Solo abrazos sinceros, lágrimas, unos últimos consejos y esa cálida sensación de apoyo.
Nos quedamos allí, frente a la furgoneta, frente a "Bäri", nuestra nueva casa rodante. Milo y Mooi percibieron que algo era diferente. Caminaban nerviosos de un lado a otro, meneando la cola, mirándonos alternativamente a nosotros y a la distancia. Rita guardó silencio. Yo también. Fue uno de esos momentos en que las palabras sobran.
Llegué a las 11 de la mañana. Giré la llave. El motor arrancó. Miré por el retrovisor. Una última mirada al taller, a la casa que ya no era mi hogar. Luego, giré el intermitente a la izquierda y salí de la carretera industrial. Bordeando el lago, hacia la autopista.
El cielo estaba gris, el aire despejado. Romanshorn se encogía cada vez más en el retrovisor. La carretera se extendía ante nosotros, vacía, prometedora. Destino: Francia. No estábamos muy seguros de dónde exactamente. Pero ese nunca fue el punto.
Se sintió como el momento en que finalmente exhalas después de una larga respiración. Un toque de alivio, un toque de melancolía. Habíamos estado esperando este día con tantas ansias, y al mismo tiempo, sabía que dolería.
Pero eso es exactamente lo que lo hace real.
Nos ponemos en marcha. Con todo lo que somos y con todo lo que se nos presente.
– Matías















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